El pasado 4 de julio de 2017 , la revista de arte, moda y tendencias Brunch Mag  publicaba un artículo acerca de mi trabajo con plastilina .

Podeis leerlo a continuación o pinchando aquí

 

Es uno de los materiales con el que el ser humano primero se enfrenta a la experiencia artesanal de las formas.Ese invento alemán de finales del XIX, tan gustosito y colorido llamado plastilina, constituye probablemente la primera incursión en lo artístico para el niño y la niña que, a golpe de mano y de intuición, moldean en pequeñito un mundo a su medida. Ya después, como evolución natural, vendrá la miga de pan y las figuritas que los adultos hacemos con ellas durante las sobremesas.  Pero primero fue la plastilina, y con ella, el despegue de la imaginación creadora de la infancia. Y su engorro característico, para qué negarlo. Porque, ¿cuántas veces hiciste el traste con pegotes de plastilina en el pelo de tu hermana, bajo el pantalón de tu compañero petardo de colegio o entre la ropa de domingo que tan metódicamente doblaba tu madre? 

La mayoría de nosotros seguramente identifique la plastilina como material de recuerdo y creatividad de nuestros años mozos. Pero resulta que hay un cordobés licenciado en Bellas Artes que no llega a la treintena y rebosa tanto talento como el genio propio de los niños. Sólo que, en el caso de Rafael Jiménez , su experiencia de las formas pasa por el uso pictórico y la deformación, plastilina mediante, de imágenes colectivas que van desde la Antigua Roma a la historia más reciente de la cultura pop. Reinterpretaciones de imágenes y objetos clásicos como bustos y retratos conviven con estampas ya icónicas del mundo de la televisión contemporánea: desde el celebérrimo momentazo televisivo de noviembre del 75 “Españoles, Franco ha muerto”, hasta el no menos comentado cabezazo de Zidane en el partido final de la Copa del mundo o el morreo de Madonna y Britney Spears. Todo ello sin olvidar a esos referentes tan amados en nuestra infancia como fueron “Oliver y Benji”, “Sensación de vivir” o “El príncipe de Bel Air”

Política, folclore, deporte y series de TV son pues materiales conceptuales de una obra tan delicada como metódica y el punto de reflexión sobre la propia naturaleza de las imágenes. Porque, lejos de quedarse en el mero pictorialismo, el trabajo artístico de Rafael Jiménez es una exploración en torno a una pregunta clave: ¿cómo se fabrica una imagen? ¿qué es lo que la vuelve eficaz para el recuerdo? Imagen, memoria e inconsciente colectivo son así algunos de los “problemas” que las series del artista (“Pulso, afecto, fractura”“Una anécdota pop” o la más reciente “Una distancia adecuada”, entre otras) interrogan a base de  plastilina. 
No podemos evitar recrearnos en el proceso de elaboración de la obra del cordobés, en sus dedos moldeando pacientes la masa de plastilina hasta producir esas imágenes con tacto y relieve que le caracterizan. Imágenes sensibles donde las haya (y sensuales, qué duda cabe), que nos hipnotizan cada vez que las miramos y que esperamos poder disfrutar próximamente en alguna exposición de la capital. “